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El trabajo y la confianza

De hacer bien las cosas nos consagra y vincula el imaginar una ciudad de carácter puramente funcional. Una ciudad planteada en términos de habitabilidad o un grado cero del urbanismo, sería equiparable a ese estado ideal de la escritura en su nivel gramatical, con una función puramente informativa tal y como la describió Barthes.

En la ciudad, como en la escritura, el espacio que delimita en un extremo el nivel funcional y por otro, el lugar donde éste desaparece y deja de ejercerse es el lugar donde el texto, como la ciudad pierde su función. El espacio entre ambos extremos, como veíamos anteriormente, sería la retórica, la dimensión erótica de la ciudad-texto.

Este segundo lenguaje, que connota o varía el estado esencial del mismo.